Cultura
México

Excursión nocturna a Xcaret

13 Feb 2011
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No cabe duda de que uno de los destinos favoritos para los recién casados es la Riviera Maya, en el estado mexicano de Quintana Roo, al norte de la península del Yucatán. Un lugar hábilmente rebautizado por las empresas turísticas para caracterizarlo como lo que es hoy: un amplísimo repertorio de resorts, playas, ruinas precolombinas, deportes de aventura y demás tentaciones junto al espléndido Caribe.

El Hotel Gran Bahía Príncipe Tulum facilita la estancia y la visita a uno de los lugares emblemáticos de la zona: la antigua ciudad maya de Tulum.

Originalmente se conoció con el nombre de Zamná, que significa amanecer o mañana. Su nombre actual se le adjudicó al descubrirse los restos arqueológicos. Se trataba de un activo centro comercial y religioso que vivió su edad de oro entre los años 1200 y 1450 (período Postclásico), si bien se sabe que es bastante anterior (hay constancia de su existencia ya en el año 564, al menos algunas estructuras numeradas como la 1 y la 59). Pero occidente lo atisbó por primera vez a través de los ojos del español Juan de Grijalva, quien en 1518 lo describió como una urbe "tan grande como Sevilla" mientras navegaba de Cuba a Yucatán.

Grijalva expresó también su asombro ante la mole del Castillo sobresaliendo sobre las copas de los árboles. Algo que tenía su razón de ser, pues esta pirámide hacía las veces de faro, de referencia para las embarcaciones que hacían navegación costera, para evitar los peligrosos arrecifes de coral. Y es que el Castillo era el edificio principal donde se rendía culto a Kukulkán, la Serpiente Emplumada, versión maya del Quetzalcoatl azteca.

Tulum es de los templos mejor conservados en Yucatán, y los visitantes encontrarán bellos frescos en sus paredes y las tres murallas originales que defendían Zamná -muros de cuatro metros de altura con camino de ronda que originaron el nombre actual-. Todo ello en combinación con su ubicación al borde de un inexpugnable acantilado que cierra el cuarto lado y dota al lugar de una gracia especial, con el azul turquesa del mar como telón de fondo por ese lado y el verde esmeralda de la selva por el otro, punteado éste por el rosa de las buganvillas.

Hasta hace muy poco tiempo, los fieles aún llevaban ofrendas. Hoy han sido reemplazos por turistas que encuentran todo tipo de servicio a su disposición. Una opción para una visita diferente y especialmente romántica bajo la luna caribeña, es hacerla de noche: recientemente se instaló un sistema de iluminación nocturna que permite hacer recorridos bajo otra perspectiva, más íntima y menos masificada, saliéndose del horario oficial (de 8 de la mañana a 5 de la tarde).

Al entorno histórico debéis sumar el encanto especial del mar bajo las estrellas, brillando en las noches cálidas mexicanas. El sonido y la magnitud infinita del cielo os acompañarán en un recorrido que maravilla a cualquiera, creyendo estar solos frente a la Historia y comenzando una nueva, vuestra propia historia de a dos.

Imagen | Joiseyshowaa

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