
Es lo mismo que ha ocurrido con la civilización maya. Envuelta en misterio, se ha mantenido y ha sido referente durante mucho tiempo. Es en sus playas donde podréis volver a encontraros de nuevo.
En unas habitaciones ubicadas en villas de tres alturas, con una oferta gastronómica caracterizada por la excelencia y variedad (podréis acceder a un amplísimo buffet internacional, cocina de vanguardia, italiana…), seréis agasajados como unos auténticos reyes.
Pero, además, la naturaleza se abrirá a vuestros pasos. Disfrutar de una playa espectacular donde habitan tortugas marinas, o sumergiros para observar los maravillosos arrecifes de coral, purificándoos de los “ritos” urbanos. Además, si preferís algo de agua dulce, Â en la piscina cruzada por puentes también podréis disfrutar de sol y agua.
Y volviendo a la espiritualidad, qué mejor que adentrarse en el misticismo nocturno con una visita a el parque eco arqueológico Xcaret. O explorar el paraje arqueológico de Chichen Itzá y Ek-Balam, con los ecos misteriosos que resuenan en las impresionantes pirámides de piedra.
Algo que no os podéis perder es el delicioso chocolate maya. Los mayas honraban al dios del cacao, Ek Chua. Haced vosotros lo mismo dándoos un estupendo masaje envueltos en este manjar. Y disfrutad, antes o después, del baño, sauna y jacuzzi.
¿A qué estáis esperando para regalaros este homenaje digno de los dioses mayas?
Foto: Johan Fuentes